TÚNEZ: LA ARQUITECTURA DE LA HISTORIA
La historia de Túnez no es ajena a la tumultuosa sucesión de guerras y conflictos que ha guiado por siglos la zona del norte africano. Luego de años de pelea imperial contra los romanos, que terminaron con la destrucción de su ciudad capital, el actual territorio de Túnez sufrió y al mismo tiempo se constituyó por la llegada de los vándalos, seguida de los árabes islámicos, los otomanos, los franceses… La primera década del siglo XXI lo encuentra sumido en una larga y compleja crisis, que no termina de opacar una riqueza cultural incalculable, representada en la magnífica arquitectura de sus ciudades, que ofician de puente entre distintos continentes del mundo y distintas épocas de la historia.
DEL PALEOLÍTICO A LAS GUERRAS PÚNICAS
Los primeros asentamientos humanos en Túnez datan del paleolítico. En el oasis de El Guettar, se han hallado rastros de un pueblo nómada de unos 40.000 años de antigüedad. Estos grupos derivarían en la cultura Capsiense, que ocupó la región del Magreb desde el año 7.000 AC.
Hacia el año 4.500 AC, los grupos bereberes se desarrollaron en el norte de África.
Entre año 814 AC, los colonos fenicios procedentes de la ciudad de Tiro llegaron a las costas tunecinas. La decadencia de Tiro le dio a su colonia tunecina la posibilidad de desarrollarse como entidad autónoma. El comercio, sus extensos campos de trigo y el establecimiento de asentamientos en Sicilia, Iberia, Córcega y Cerdeña le dieron al imperio Púnico y a su capital, Cartago, un enorme poder. Ese crecimiento rivalizaba con los deseos de dominio de Roma, circunstancia que desencadenó las Guerras Púnicas entre los años 264 AC y 146 AC.
La guerra comenzó cuando Cartago acudió en ayuda de los Mamertinos, un pueblo de piratas con base en la ciudad siciliana de Mesina. Tras una serie de enfrentamientos navales, los romanos prevalecieron y les arrebataron a los cartagineses sus territorios en Cerdeña y Córcega. La Segunda Guerra Púnica se inició en 218 AC, cuando el general cartaginés armó un gran ejército que partió desde Hispania y, luego de cruzar los Alpes, apareció imprevistamente en la retaguardia romana. Sus aguerridas tropas y el uso de doce elefantes de guerra llevaron a Aníbal a las puertas mismas de Roma. Pero, sin hombres suficientes para lograr una victoria definitiva, Aníbal pasó 16 años combatiendo en la península itálica sin lograr su objetivo de rendir definitivamente a los romanos. Sus adversarios enviaron un contingente militar para atacar Cartago, obligando a Aníbal a regresar apresuradamente a su tierra. La improvisación con que enfrentó a los romanos le valió una costosa derrota en la batalla de Zama a manos del general romano Cornelio Escipión El Africano el 19 de octubre de 202 AC. Cartago perdió sus colonias y quedó arrinconada en la capital cartaginesa.
Aníbal intentó reconstruir el poderío cartaginés, pero fue obligado a exiliarse por sus enemigos dentro del gobierno de la ciudad en el año 195 AC.
LA DESTRUCCIÓN DE CARTAGO
Los cartagineses, ahora convertidos en un pueblo tributario de Roma, enfrentaron las incursiones de los númidas contra la ciudad durante décadas. Pero imposibilitados de armar un ejército por el acuerdo firmado con Roma, resistieron a duras penas los embates de los númidas. Viendo que la sumisión a Roma no solucionaba su problema con los Nubios, Cartago decidió denunciar el acuerdo y declararse libre de compromiso con los romanos. La formación de un nuevo ejército cartaginés para combatir a los Nubios alarmó a los romanos, que decidieron lanzar la más terrible represalia contra sus antiguos adversarios en el Mediterráneo. En el 149 AC los romanos exigieron la entrega de 300 nobles cartagineses como rehenes, demanda que fue rechazada. Roma asedió la ciudad y tras una resistencia de tres años, Cartago fue tomada. Los vencedores destruyeron la ciudad hasta los cimientos, vendieron a los sobrevivientes como esclavos y arrojaron sal sobre las ruinas para que ya no creciera nada sobre ellas.
Cartago fue reconstruida en el año 44 AC por el emperador romano Octavio Augusto, en un sitio cercano a su emplazamiento original. Convertido en la provincia romana de África, el territorio tunecino abasteció a Roma con trigo y el comercio proveniente de la región circundante.
LOS OTOMANOS Y LA INDEPENDENCIA TUNECINA
En el siglo V los vándalos de Genserico invadieron Túnez y lo ocuparon. Los bereberes, descendientes de los Nubios, enfrentaron durante cien años los excesos de los vándalos afincados en Cartago. El general bizantino Belisario llegó a la región y venció a los vándalos en la batalla de Ad Decimum el 13 de septiembre de 533.
En el año 647 llegaron los ejércitos árabes islámicos y tras derrotar a los bizantinos convirtieron a la región de Túnez en el califato de Omeya con capital en la ciudad de Kairuán. Una rebelión de los bereberes contra los árabes instauró un nuevo gobierno de los Ziriés con apoyo de la dinastía Fatimí que para ese momento dominaba todo el norte de África. Cuando los Ziríes renunciaron al chiísmo, una fuerza enviada por los fatimíes asoló la región. En los siglos siguientes el poder pasó de manos de los Ziríes a los Almohades, luego a los Hafsíes y finalmente a los otomanos, que en 1474 sumaron Túnez a sus posesiones. Los gobernantes otomanos de Túnez fueron traspasando la administración de los líderes locales, de manera que Túnez se convirtió en un estado semiautónomo del imperio. En 1590, una rebelión independentista le dio a Túnez la independencia, aunque ligado simbólicamente a los otomanos.
Bajo el gobierno de los califas de la dinastía husseinitas, Túnez experimentó un proceso de modernización sin precedentes desde 1705 en adelante. En 1861, Túnez se convirtió en el primer país árabe en contar con una constitución.
LA COLONIA FRANCESA
Francia, que aspiraba a controlar los ricos campos productores de trigo tunecinos, invadió brevemente Túnez en 1836. En los años posteriores, errores en el manejo de la administración de la economía por parte del Bey tunecino llevaron a la bancarrota del gobierno. Obligado a pedir empréstitos a las potencias europeas en 1869, Túnez se vio obligado a aceptar la regencia de representantes extranjeros. En 1880, alegando el incumplimiento de los pagos de la deuda contraída, Francia se anexó Túnez el 13 de julio de 1878, que pasó a ser un protectorado de ese país. En abril de 1881, tropas francesas tomaron posesión efectiva del territorio tunecino.
Aunque las tropas francesas lograron reprimir las primeras rebeliones, la resistencia de los tunecinos contra las tropas invasoras fue creciendo con el comienzo del siglo XX. Algunos dirigentes nacionalistas tunecinos como Bechir Sfar, Abdelejil Zaocuhe y Ali Bach Hamba lideraron la oposición contra los franceses. En 1938 estallaron revueltas anticolonialistas en Túnez. La represión no fue suficiente para terminar con los independentistas, que aprovecharon la derrota francesa ante la Alemania nazi para relanzar una campaña independentista. Para ese momento, el líder Habib Burguiba se había transformado en el líder indiscutido del movimiento emancipador tunecino.
Las largas décadas de lucha dieron su fruto el 20 de marzo de 1956, cuando Túnez logró independizarse de Francia. Habib Burguiba fue nombrado Primer ministro y comenzó la tarea de reconstruir el país tras casi un siglo de dominación francesa. El 25 de julio de 1957, fue abolida la monarquía y Túnez se convirtió en una republica plenamente constituida.
LA LARGA CRISIS Y EL ESTALLIDO
Túnez y Francia se enfrentaron brevemente en 1959 por la posesión de la base de Bizerta, cedida a los galos por los acuerdos de la independencia. Finalmente Túnez recuperó la posesión de ese puerto tras un conflicto que se cobró un millar de vidas.
El gobierno del presidente Ahmed Ben Salah intentó llevar adelante desde 1963 un proceso de socialización de la tierra de cultivo en manos extranjeras. Pero una revuelta popular contra las medidas colectivistas acabó con el gobierno de Salah. El fracaso de la experiencia socializante llevó a los dirigentes al otro extremo ideológico. En abril de 1972 se aprobó un nuevo régimen económico que liberalizaba la economía y promovía las inversiones extranjeras.
En la década de 1980, Túnez se sumergió en una profunda crisis económica. Luego de un periodo de manifestaciones y una sangrienta represión en diciembre de 1983, que terminó con la caída del gobierno. Un severo plan de ajuste patrocinado por el FMI profundizó el descontento y facilitó el surgimiento del islamismo militante. El arresto de miles de seguidores del partido islamista Ennhada controló a los grupos musulmanes más revoltosos. Pero la represión no logró evitar que el 11 de abril de 2002 un grupo de fundamentalistas hiciera explotar un carro cargado de explosivos contra la sinagoga de Ghriba, atentado que tuvo n saldo de 22 muertos.
Durante los últimos años, Túnez atravesó un periodo de negociaciones entre los sectores lacios y musulmanes para intentar hallar una respuesta a sus desencuentros. La persistente represión, la ilegalización de los partidos opositores y la sospecha sobre la existencia de grupos fundamentalistas listos para atacar nuevamente, han sumergido al país en un largo proceso de crisis política. Finalmente, en el año 2011, estalló la insurrección que se constituyó, posteriormente, como el primer paso de la "primavera árabe", una serie de revueltas que marcaron el fin de una época en la región. Como resultadi de esta rebelión popular, el dictador Ben Ali fue derrocado luego de 23 años en el poder. El mando del gobierno fue asumido por el hasta entonces Primer Ministro, Mohamed Ghanuchi, quien se comprometió ha llevar adelante una transición hacia la democracia y a poner en marcha un porgrama económico de asistencia para los sectores más golpeados económicamente.
Túnez: la arquitectura de la Historia"
El territorio tunecino se divide entre la región norteña en donde predomina el clima templado. Hacia el sur, se extiende el desierto del Sahara. El territorio se ve interrumpido por oasis de ricas pasturas y valles aptos para el cultivo. Es así que Túnez posee un total del 19% de su geografía cubierta por terrenos cultivables.
Es así que Túnez posee un total del 19% de su geografía cubierta por terrenos cultivables. ”
La economía tunecina se caracteriza por un capitalismo con injerencia del poder político a través del direccionamiento discrecional hacia los grupos afines. Aun con periodos recurrentes de crisis, Túnez ha logrado elevar el nivel de vida de sus habitantes, que disfrutan de un desarrollo humano elevado respecto a otros países norafricanos.
Como hace siglos, la agricultura basada en el cultivo de trigo, cebada, olivos y frutas representa la actividad económica mas extendida. La minería se ha desarrollado a partir de la explotación de yacimientos de cinc, petróleo, hierro y fosfato. Su industria se destaca en la producción de textiles, de productos agroindustriales, petroquímicos, maquinaria y electrónicos. El sector de servicios tiene un desarrollo interesante en el campo financiero y el turismo.
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El 98% de la población tunecina pertenece a la etnia árabe, mixturada con el aporte de las antiguas corrientes fenicias, romanas y de otras nacionalidades arribadas a lo largo de los siglos. Una pequeña comunidad de europeos y judíos vive en las grandes ciudades. En términos religiosos, la comunidad árabe es formalmente islamistas, aunque una parte indeterminada de ellos no practica los ritos cotidianos de esa creencia. Las minorías cristianas y judías completan el escenario religioso tunecino.
Si bien el idioma oficial es el árabe, se utiliza el francés como lengua franca para los negocios y en algunos círculos políticos.
El 98% de la población tunecina pertenece a la etnia árabe, ”
Túnez es un enclave de maravillosa arquitectura que combina la influencia predominante del islamismo con rasgos europeos, otomanos y bereberes.
Su territorio está sembrado de bellos edificios que permiten reconstruir su rica historia y revelan su importancia estratégica y comercial a lo largo de la historia. A diferencia de otras sociedades musulmanas, Túnez refleja un importante grado de tolerancia hacia las minorías religiosas y las manifestaciones culturales provenientes del exterior. Es así que el carácter de los tunecinos es sumamente abierto hacia los visitantes y afable a la hora de asistirlo en sus dudas y problemas. La tolerancia no les impide respetar las tradiciones islámicas y los ritos cotidianos de la religión.
Sus artesanos han logrado fama mundial con la producción de bellísimas alfombras, esplendidas obras de alfarería y renombradas obras en bronce cincelado.
La música popular tunecina tradicional se caracteriza por la combinación de estilos árabes, otomanos e hispanos. El Chghoul, el Nouba, el Maluf y el Azifet son parte del acervo musical de Túnez. El violín, el laúd, las panderetas, gaitas, citaras y tambores son los instrumentos mas usados para ejecutar la música tunecina.
Túnez
La ciudad nació en el milenio II AC a partir del asentamiento de los bereberes. Conquistada por los númidos y luego por los cartagineses, fue por siglos un activo puerto comercial y pesquero. Su importancia estratégica le valió numerosas invasiones. La destrucción de Cartago en el 152 AC le dio la oportunidad de convertirse en centro político y económico de Túnez. El palacio del Primer Ministro frente a la plaza del Kasbah es el centro político de la ciudad. La ciudadela de Kasba preserva antiguos muros destinados a la defensa de la ciudad. La impresionante Medina de Túnez, es uno de los más famosos monumentos religiosos de la ciudad, cercana a la Catedral de San Vicente de Paul y a la Mezquita de Zitouna, construida en el siglo VII con las columnas de la antigua Cartago como basamento. No menos fastuoso es el Place du Gouvermement, construido en 1795 como sede del Bey tunecino y el Teatro Municipal, una construcción que combina la arquitectura europea e islámica con sorprendente armonía. En el distrito de Dar el-Haddad, se conservan las viviendas mas antiguas del país.
Cartago
Las ruinas de Cartago son probablemente el sitio arqueológico más importante del norte africano fuera de Egipto. Las excavaciones en colina Byrsa han descubierto importantes edificios y objetos que hablan del esplendor alcanzado por el imperio cartaginés. Mosaicos ricamente elaborados, los macabros hallazgos del Santuario de Tofet, objetos cerámicos usados en la vida cotidiana y restos del trazado urbano permite reconstruir la vida en tiempos remotos. Las Termas de Antonino, el Circo Romano y el anfiteatro son quizás las que mejor reflejan la ciudad reconstruida por los romanos. La Laguna del Puerto Militar expone los restos de una antigua fortaleza que resistió los embates de flotas y tropas extranjeras.
Dougga
La ciudad de Dougga es citada como uno de los paraísos de los amantes de la historia por la cantidad de ruinas bien conservadas que atesora. Su enorme Anfiteatro construido en la ladera de de una montaña en el año 188 era capaz de albergar a 3.500 espectadores. En Templo de Saturno erigido por los romanos, esconde es sus cercanías los restos del templo dedicado al dios fenicio Baal Hammon. El templo de Juno Caelestis es una de las estructuras púnicas mejor conservadas. El Capitolio, construido en el año 166, refleja el magnifico nivel alcanzado por los arquitectos romanos. El mausoleo Líbico-Berebere es uno de los pocos monumentos que se conserva de la cultura númida.
Mahdia
La ciudad de Mahdia suele estar por fuera de los circuitos tradicionales de Túnez. Desde que se atraviesa la monumental puerta de Skifa el Khala, la ciudad se adivina como un enorme museo al aire libre. la Mezquita de Mustafá Hazma construida en 1772, ofrece la oportunidad de admirar la arquitectura tradicional tunecina y cerca de allí, la Gran Mezquita de Mahdia inaugurada en 1965 sorprende por su tamaño y la riqueza de su decoración. En el distrito de Borj el Kebir, puede visitarse el fuerte del siglo XVI cuyo ambiente recuerda el relato épico de la película Beau Geste. Frente a la fortaleza, las ruinas de una ciudad cartaginesa recuerdan el pasado tumultuoso de esta tranquila ciudad.
Túnez es un destino preferencial del turismo internacional, por lo que cuenta con una importante oferta de vuelos para llegar a su territorio. También, cuenta con una nutrida agenda de vuelos internos, aunque por tratarse de un país poco extenso, se puede viajar en la moderna flota de ómnibus que recorre las localidades del interior.
El ferry que conecta a Túnez con Francia e Italia es otro modo de llegar y de hacerlo con un vehiculo para recorrer las diferentes ciudades tunecinas. Se recomienda que los viajes largos sean realizados tras el ocaso para evitar el calor extremo. La seguridad en las rutas es aceptable y no existen grandes riesgos dada la naturaleza precavida de los conductores tunecinos.
La red ferroviaria es económica y de aceptable calidad, destacándose entre ellos el Lezard Rouge, un vistoso tren que perteneció a los nobles tunecinos y que opera entre las ciudades de Metlaoui y Redeyef
Makroud
Originado en la ciudad de Kairuán, el Makroud forma parte de las delicias de la repostería tunecina. Se prepara con sémola fina amasada con agua de azahar y canela. Luego se le agrega manteca y sal hasta que adquiere consistencia. Por separado, se prepara una pasta de dátiles o de higos, que luego se coloca en un surco que se realiza a la masa. Cortado en forma de diamantes, se hornea para obtener unos deliciosos bocadillos que pueden ser adquiridos en los zocos y en las calles tunecinas. Acompañados con té de menta, forman parte de los placeres gastronómicos de Túnez.
Cus Cus
Túnez comparte con la gastronomía argelina y tunecina la predilección por el Cus Cus Se prepara con sémola de trigo molido en granos gruesos. Se lo cuece en vaporeras especiales denominadas “cuscuseras”, que contienen un recipiente inferior en donde se cocina un estofado de carne con verduras. Existen variaciones del Cus Cus preparadas con cebada, harina de maíz, arroz y mijo o recetas con carne de cordero o pollo. (Tips: como parte de la herencia berebere, en algunos restaurantes se sirve una variedad de Cus Cus preparada con carne de camello)
Chakchouka
El chakchouka es una de las recetas más buscadas del recetario tunecino. Se prepara con tiras de pimiento y berenjenas, cocidos junto con tomates, cebollas y ajos picados. Colocados los ingredientes en aceite de oliva caliente en un orden determinado, los sabores de cada verdura se van fusionando lentamente. Sobre la cocción, se le agrega pimiento molido y sal, para formar un preparado que se debe cocer lentamente por al menos media hora. Cuan do están casi listos, se le colocan dos huevos encima para que se cuezan con el hervor de las verduras. El resultado es un plato delicioso que se presta para ser comido bajo la sombra de algún oasis del desierto tunecino.
Mirmiz
El mirmiz es probablemente el plato mas pedido por los turistas que visitan Túnez. Se trata de un guiso preparado con carne de cordero y habas, que es adobado con especias picantes que le dan un sabor fuerte y característico. Se lo sirve con la llamada “ensalada tunecina”, elaborada con pimientos, tomates y cebolla. Antiguamente, el Mirmiz era preparado en ocasiones especiales y festejos. En la actualidad, se pueden conseguir excelentes platos de Mirmiz en cualquier restaurante tunecino. (Tips: los tunecinos suelen recomendar el Mirmiz preparado en el interior del país, en donde el uso de leña, la carne fresca y la preparación artesanal producen el Mirmiz de mejor calidad)
Bebidas típicas
Te de Menta
Los tunecinos pueden beber te de menta cuando comen, para refrescarse y en cualquier momento en que se presente una buena oportunidad para degustarlo. Se elabora con hojas de te verde, hierbabuena y piñones (semillas de Pinus), mezcla que es puesta en agua caliente para preparar una infusión. Se lo sirve arrojando el agua desde la tetera desde cierta altura para obtener una bebida espumosa y con los sabores bien establecidos.
Thibarine
A medio camino entre una bebida alcohólica y una medicina, el Thibarine es el licor más característico de Túnez. Se prepara con el destilado de dátiles, a los que se le agregan yerbas medicinales cuyas proporciones son guardadas por cada fabricante. Aunque Túnez es un país musulmán, el Thibarine es consumido con frecuencia con la excusa que se trata de una bebida digestiva.
Acompañados con té de menta, forman parte de los placeres gastronómicos de Túnez ”
Tips
• Los turistas de la Unión Europea, Argentina y Chile no necesitan visado.
• El sistema de agua es seguro, aunque las autoridades locales recomiendan beber agua embotellada por precaución.
• El sistema eléctrico es de 220 V y 50 HZ.
• Una parte considerable de la población urbana habla francés o inglés.
• Se espera que el turista regatee luego de preguntar por el precio de un producto. El comerciante primero dará el precio mas alto que espera por su producto, para finalmente llegar a hacer rebajas considerables y el comprador es un buen regateador.
• Túnez es un país seguir para el turismo, aunque algunos arrebatadores y carteristas suelen actuar en las zonas turísticas.
• En los recintos islámicos, se deben seguir las reglas que indican descalzarse antes de entrar a una mezquita, llegar sólo hasta donde se les permita a los no musulmanes y cubrir las cabeza y los hombros para el caso de las mujeres.
• Existe riesgo de insolación y quemaduras por radicación solar.
• En las aduanas, se requisaran los materiales pornográficos. No se permite el ingreso, consumo o transporte de ningún tipo de psicofármaco.
• En algunos museos se debe adquirir un permiso para sacar fotografías.
• Se estila una propina del 10%
• Los hombres tunecinos suelen caminar tomados de la mano. Se trata de una forma de expresar la amistad, sin ninguna connotación sexual.
• En Túnez, el que invita una comida es el que paga la cuenta.
• Como en muchos países musulmanes, los regalos se abren en privado.
• El estrechar la mano es la forma de saludo más común. Nada de besos y abrazos, más aun si se trata de desconocidos.
Curiosidades
• En las calles tunecinas suelen verse mujeres con las palmas de las manos rojas. Se trata de una forma de comunicar que acaban de contraer compromiso nupcial.
• En Túnez, muchos habitantes se limpian los dientes con Souek, elaborado con cáscaras de nuez molida.
• El pueblo tunecino de Matmata fue usado por el director Goerge Lucas para grabar las escenas del planeta Tatooine, las que sirven de inicio a la primer parte de la película La Guerra de las Galaxias. Sus casas fueron construidas excavando las rocas de la montaña y el estilo y disposición de sus ambientes no ha cambiado en mil años. Otras películas famosas que se filmaron en el lugar fueron “En busca del Arca Perdida”, “El Paciente Inglés” y “La vida de Brian”.