
POLONIA: VIVIR EN EL CENTRO
No es fácil vivir en el centro: tanto la historia como la cultura de Polonia pueden comprobarlo. Construida por la influencia de una gran cantidad de pueblos que la rodean, y también invadida y destruida por sus vecinos, Polonia supo ser una potencia y debió padecer épocas oscuras. La mayor constante de su Historia es la férrea voluntad de resistir y reconstruirse: un país gobernado desde siempre por su fe en la Iglesia Católica se enorgullece siglo a siglo de su capacidad de resurrección.
DE LOS POLANOS A LA POTENCIA EUROPEA
Los yacimientos de Krzemionki Opatowskie indican que los primeros pobladores de Polonia habitaron la zona hace unos 5.500 años. El asentamiento de eslavos en siglos posteriores permitió el desarrollo del comercio y el crecimiento de las primeras ciudades. En el siglo VI, las invasiones de los pueblos bárbaros provenientes del norte modificaron la estructura étnica de la zona. Entre los pueblos que arribaron en este período estaban los Polanos, que le darían su nombre al estado polaco.
En los siglos siguientes, la estructuración del territorio en feudos permitió la integración territorial bajo el predominio de los polanos y vilanos. En el año 960, el papado apoyó la designación de Mieszko I de la Casa Piast como rey de Polonia. La cristianización de los polacos ayudó a fusionar lo que hasta ese momento era una suma de comarcas independientes. Fue también en ese periodo que Polonia enfrentó las incursiones de los tártaros provenientes del este y de los caballeros teutones alemanes.
En 1385, el reino polaco se unió a la Mancomunidad con los lituanos. Esta alianza fue crucial para derrotar definitivamente a los caballeros teutones en la batalla de Grunwald y fundar una potencia militar y económica de enorme peso en Europa. La Mancomunidad poseía tierras desde el Báltico al Mar Negro, incluyendo grandes territorios como Ucrania, Bielorusia y una parte de Rusia.
Polonia atravesó en los tres siglos siguientes una etapa de esplendor y desarrollo económico y cultural. Pero además fue un régimen de gran tolerancia religiosa, que recibió a una enorme cantidad de judíos, musulmanes y protestantes perseguidos en otros países de Europa. Los ejércitos polacos triunfaron en sucesivas guerras contra los reinos de Suecia y Rusia, e incluso llegaron a ocupar Moscú entre el 27 de septiembre de 1610 y el 4 de noviembre de 1612.
Pero el ataque de los cosacos, los turcos y suecos llevó a Polonia a perder sus territorios del este y a enfrentar la invasión sueca en 1655, que ocupó y saqueó su territorio coligado con fuerzas rusas, transilvanas y brandenburguesas.
DESINTEGRACIÓN, OCUPACIONES, INDEPENDENCIA Y MÁS CONFLICTOS BÉLICOS
Ya en la segunda mitad del siglo XVII, Polonia se alió con el Sacro Imperio Romano Germánico para frenar al Imperio Otomano y la expansión musulmana hacia Europa del norte. Pero las disputas internas entre los nobles polacos llevaron a la disgregación del reino en una multitud de feudos pequeños y sin cohesión. La antigua Mancomunidad fue reemplazada por la interferencia de las potencias vecinas en apoyo de los diferentes feudos polacos. Para el siglo XVIII, el territorio polaco había sido repartido entre Prusia, Rusia y Austria. En el siglo XIX, Alemania y Austria expulsaron a los rusos de Polonia y se anexaron el territorio que controlaba esta potencia. Mientras tanto, los movimientos independentistas polacos intentaron rebelarse contra los ocupantes, pero fueron invariablemente derrotados.
Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Polonia fue escenario de las batallas entre las potencias centrales y Rusia. El fin de la guerra condujo a la firma del Armisticio de Compiegne, que el 11 de noviembre de 1918 reconoció la independencia de Polonia. El nuevo gobierno, bajo el liderazgo del presidente Jozef Pilsudski, inició la reconstrucción del estado polaco tras siglos de dominación extranjera. Además, tuvo que conjurar los intentos de las regiones de población ucraniana como Galitzia, Rutenia y Bukovina de formar una república separada.
El criterio cuestionable con que se habían fijado las fronteras polacas fue el origen de nuevos problemas en los años siguientes. En 1919, se desató un conflicto armado con Checoslovaquia por diferencias fronterizas y al año siguiente estalló la guerra con Lituania por motivos similares. En 1920, Polonia entró en guerra con Rusia por la posesión de territorios en la frontera común y las fuerzas soviéticas estuvieron a punto de tomar Varsovia. Un contraataque polaco el 16 de agosto echó a los soviéticos a sus fronteras originales.
Pero el conflicto más importante vendría por la decisión de las potencias vencedoras de la Primera Guerra mundial de entregarle una salida al mar Báltico a Polonia a expensas de los alemanes. Es así que Alemania debió ceder un corredor territorial a Polonia, que dejó bajo tutela polaca a la región de Danzig poblada por germanos.
SEGUNDA GUERRA MUNDIAL: ENTRE NAZIS Y SOVIÉTICOS
Si bien la Alemania nazi había firmado un pacto de no agresión con Polonia en 1934, ello no fue obstáculo para que el 1 de septiembre de las tropas nazis invadieran territorio polaco invocando la defensa de sus ciudadanos en Danzig. Al mismo tiempo, tropas soviéticas ocuparon el oriente del país. Se trató de invasiones brutales frente a las cuales poco pudieron hacer las tropas polacas, inferiores en número y armadas con equipos anticuados. La caballería polaca poco podía hacer contra los blindados nazis y soviéticos, que además superaban a sus adversarios en una proporción de tres a uno. En cuestión de días Polonia fue ocupada a sangre y fuego. Varsovia cayó tras diez días de asedio, durante los cuales la artillería y los aviones alemanes destruyeron gran parte de la ciudad. Los polacos que huyeron formaron un gobierno en el exilio en la ciudad de Londres.
Cientos de miles de oficiales y soldados polacos fueron alojados en campos de concentración, e incluso asesinados en masa, como sucedió en la primavera de 1940 en la masacre de Katyn, cuando entre 15.000 y 22.000 militares polacos fueron fusilados por los soviéticos.
La ocupación alemana dio inicio al genocidio de los judíos polacos. Tropas alemanas, arrancaron a tres millones de hombres, mujeres y niños judíos de sus viviendas y los llevaron a los campos de exterminio, en donde el 90% fueron asesinados. Un grupo quedó aislado en el gueto de Varsovia, en donde serían progresivamente eliminados por el hambre y los ataques militares. Al menos un millón de soldados y civiles polacos no judíos moriría en los campos de concentración nazis o víctimas de la brutalidad de los gulags soviéticos. Muchos polacos lograron huir a los países aliados y enrolarse en un ejército polaco libre que se formó bajo el comando del gobierno en Londres. Otros, pasarían a formar las fuerzas de resistencia que durante años lucharon contra las tropas ocupantes.
LA RESISTENCIA Y LA CATÁSTROFE
El 18 de enero de 1943, los 55.000 judíos que aun quedaban en el gueto de Varsovia se rebelaron contra los nazis ante la noticia de la deportación final ordenada por el comandante de las SS, Heinrich Himmler. Armados con algunas pistolas, cócteles molotov y armas blancas, los judíos resistieron hasta el 19 de abril. Pero la superioridad de las tropas nazis y la orden de incendiar el gueto para obligarlos a rendirse, llevó a la derrota de los judíos. Siete mil habitantes del gueto murieron en los combates. Otros ocho mil en las ejecuciones que siguieron a la rendición. El resto, fue exterminado en el campo de concentración de Treblinka.
En agosto de 1944 las tropas soviéticas se acercaron a Varsovia. La resistencia polaca interpretó que era el momento adecuado para lanzar una rebelión y expulsar a los nazis antes que lo hicieran los soviéticos. Si bien la insurrección logró controlar la mayor parte de la ciudad, los nazis reaccionaron dando inicio al sitio de Varsovia. Para desmoralizar a los defensores, el alto mando alemán ordenó la ejecución de 40.000 habitantes de la ciudad en el barrio de Wola. Pero los polacos no cedieron y prepararon barricadas para resistir.
Los alemanes se dedicaron entonces a bombardear salvajemente a la ciudad, a punto tal que el 85% de los edificios de la ciudad quedaron reducidos a escombros. Luego, lanzaron una brutal ofensiva que coronaba cada avance con la ejecución de los prisioneros que se iban tomando. En tanto, los soviéticos fueron testigos de la masacre que se producía ante sus ojos. Alegando problemas de abastecimiento, dejaron que los nazis exterminaran a los polacos en Varsovia sin intervenir o entregarles suministros a los defensores. Para el momento en que los alemanes retomaron la capital polaca el 10 de septiembre siguiente, habían muerto 250.000 pobladores de la ciudad a causa de los bombardeos y combates. Otros 100.000 morirían en los campos de exterminio donde fueron enviados como represalia por la rebelión. Al final de la guerra, la población polaca se había reducido de 34 a 24 millones como consecuencia de las masacres, el cambio de fronteras y el exilio de muchos de sus habitantes.
DE LA POSGUERRA A LA ACTUALIDAD
El 17 de enero de 1945 las tropas soviéticas entraron a lo que quedaba de Varsovia. Su ejército se quedó en Polonia tras la derrota nazi para servir de “guardaespaldas” del régimen socialista que se hizo cargo del país. Los soviéticos se apoderaron también de los territorios de Ucrania occidental y manejaron a su antojo el destino de los polacos en las décadas siguientes.
En donde los soviéticos no lograron tener éxito fue en su intento de disminuir el peso de la iglesia católica en la sociedad polaca. Fue precisamente esta institución, apoyada por el Vaticano y el papa polaco Juan Pablo II, quien le presentaría la más decidida resistencia a los comunistas en la década de 1980.
Todo comenzó en agosto de 1980, cuando el sindicato Solidarność (Solidaridad) lanzó una serie de huelgas en el astillero de Gdansk. Su reclamo por cuestiones laborales no tardó en convertirse en una demanda por mayor libertad. El líder de Solidaridad, Lech Walesa, sufrió la persecución como otros dirigentes del gremio, que en su momento de auge llegó a contar con 10 millones de miembros.
Aunque el presidente polaco Wojciech Jaruzelski decretó la Ley Marcial el 13 de diciembre de 1983 y alentó el encarcelamiento de los líderes de Solidaridad, el movimiento siguió adelante con las huelgas y manifestaciones desde la clandestinidad. En 1988, el gobierno polaco admitió su derrota al llamar al dialogo a los dirigentes de Solidaridad en medio de un clima de huelgas y rebelión. La caída del Muro de Berlín en 1989 facilitó el llamado a elecciones democráticas. Lech Walesa, candidato del ahora Partido Solidaridad, fue electo presidente el 9 de diciembre de 1990.
Walesa dio por terminado el periodo comunista e inició un periodo de reformas políticas y económicas para dejar atrás el socialismo. En 1999 Polonia se integró a la OTAN y en 2004 pasó a ser un miembro pleno de la Unión Europea.
Polonia: vivir en el centro"

La mayor parte de Polonia está cubierta por una llanura apenas interrumpida por algunos montes de moderada altura. Predomina un clima continental húmedo con inviernos muy fríos y veranos templados. Hacia el sur, el terreno va cobrando altura y el clima se torna mas crudo a medida que se acerca a los Montes Cárpatos en occidente y a los sudetes en el suroeste. La mayor elevación del país está precisamente en la montaña Rysy, en los Cárpatos. En el noreste, la región de Mazuria se caracteriza por se una región de lagos y canales. La costa del Báltico presenta un clima más húmedo y frío por acción de los vientos marinos.
un clima continental húmedo con inviernos muy fríos y veranos templados”

Polonia ha completado la transición dese una economía socialista hasta un sistema de libre mercado. El sector industrial, responsable del 31% de sus ingresos, se destaca en el sector naviero, de maquinaria industrial, la siderurgia, la electrónica, los productos químicos, los automotrices, el procesamiento de alimentos y los textiles.
La agricultura, de menor peso económico que en el pasado, produce papas, frutas, legumbres, forraje, hortalizas varias, cereales, remolacha, lupulo y tabaco. La ganadería se concentra en la producción de carne vacuna y porcina. La flota polaca opera en todo el mundo, aportando numerosos ingresos productos de sus capturas.
La minería explota yacimientos de azufre, cobre, plomo, zinc, plata, niquel, magnesita, y sal. Algunos depósitos de gas en los Cárpatos constituyen la única industria energética.
Polonia ha completado la transición dese una economía socialista hasta un sistema de libre mercado”

El 98,7% de los polacos pertenece a nacionalidades europeas, entre las que predominan los eslavos, germanos, ucranianos y bielorrusos. El elevado grado de mestizaje hace difícil establecer porcentajes finales de cada grupo. Aun sobrevive una poco numerosa colonia de judíos y gitanos, las dos etnias que sufrieron mayores pérdidas en los campos de exterminio nazis.
El 90% de los polacos son católicos, mientras que el 1,3% son católicos ortodoxos greco ucranianos y el resto pertenece a diversas religiones de menor representación o no son creyentes de ninguna creencia.
El idioma oficial es el polaco, hablado por el 97,8% de los habitantes, con algunos bolsones de habla alemana, ucraniana, hebrea y romaní.
En la actualidad, 12 millones de polacos viven en el extranjero. El mayor receptor de la migración polaca fue Estados Unidos, seguido de Alemania, Francia, Lituania, Ucrania, Letonia, Bielorrusia, Argentina, Brasil, Uruguay y México.
elevado grado de mestizaje hace difícil establecer porcentajes finales de cada grupo”
Las raíces eslavas, germanas, cristianas y judías se combinaron en las principales expresiones de la cultura polaca. Las ciudades polacas son un conglomerado de estilos emparentados con las mayores corrientes culturales euopeas.
La cultura de Polonia se destaca por su enorme aporte a las ciencias y artes mundiales, al tiempo que refleja la dramática historia que tuvo que atravesar su sociedad en muchos tramos de su existencia.
La cultura clásica polaca tiene personajes destacados como el compositor Frederic Chopin, y científicos que han aportado conocimientos clave para su desarrollo, como es el caso de Marie Curie y Nicolás Copernico. La danza popular polaca ha legado al mundo estilos adoptados como propios por otras culturas, como sucede con la Polonesa, el Oberek y la Mazurca.
La intensa historia de Polonia le ha significado la pérdida de muchos de sus edificios históricos, aunque aun así exhibe un extenso muestrario de monumentos, palacios y sitios que relatan los momentos cruciales que supo atravesar. Su acervo histórico es sin embargo uno de los más ricos de Europa gracias a los trabajos de restauración y la persistencia de su pueblo a la hora de recuperarse de los momentos mas dramáticos.
Varsovia
La capital polaca nació en el siglo XI a partir de un asentamiento comercial llamado Antiguo Brodno. La construcción de un castillo en la zona ordenada en el siglo X por el duque Boleslaw II, dio impulso a la que luego se convertiría en la capital del ducado de Mozavia. Varsovia cobró importancia como centro político y económico de Polonia hacia el siglo XV cuando fue anexada al reino de Polonia. Aunque fue casi completamente por las tropas nazis durante la Segunda Guerra Mundial, ha logrado conservar una importante cantidad de monumentos históricos. El más destacado de ellos es el Castillo Real o Zamek Krolewski, que en su interior atesora una importante colección de objetos de la historia polaca. El palacio fue reconstruido junto al Centro Histórico (el Starówska) luego de la liberación de la ciudad en 1945. Se usaron antiguos grabados y pinturas para reproducir con fidelidad cada detalle de los edificios. También pueden recorrerse las antiguas calles del ghetto de Varsovia, la Sinagoga de Nozyk y la Iglesia de Santa Ana, en cuyo interior se exhibe el corazón del compositor Frederic Chopin. El Palacio de la Cultura y la Ciencia, es el edificio que mejor recuerda el paso de los soviéticos por Polonia y uno de los ejemplos mas puros del estilo arquitectónico exportado por los ingenieros rusos en su zona de influencia.
Auschwitz – Birkenau
El complejo de campos de concentración de Auschwitz-Birkenau es quizás la más famosa de las factorías de la muerte del periodo nazi. Comenzó a funcionar en mayo de 1945 como campo de concentración y centro de experimentación médica de los criminales de guerra nazis. Se estima que en ese lugar fueron asesinados cuatro millones de seres humanos, la mayoría judíos, peor también prisioneros de guerra aliados, gitanos, homosexuales y disidentes políticos. Convertido en museo desde el 2 de julio de 1947, se han preservado sus instalaciones de Auschwitz para convertirlas en un museo. Se accede por el pórtico que veían los prisioneros al llegar en ferrocarriles atestados, con la cínica inscripción que anunciaba “el trabajó los liberará”. Las barracas, los campos de trabajo forzado, las duchas donde los prisioneros eran asfixiados con gas Sarín y los temibles hornos utilizados para incinerar los cadáveres, ofrecen un horroroso pero necesario escenario para comprender el extremo alcanzado por la brutalidad nazi
Cracovia
La ciudad que fuera capital de Polonia por un milenio fue una de las pocas que se salvó de la destrucción masiva durante la Segunda Guerra Mundial. Gracias a ello, ha conservado numerosos monumentos de gran valor histórico. El Castillo Real sobre la colina Wavel, es probablemente el mas famoso y grandioso de sus edificios. En la base de la colina, se accede a misteriosas cuevas habitadas por dragones de leyenda Los visitantes pueden visitar también la Catedral de San Wenceslao y San Estanislao o atravesar la Puerta de Florian, que formaba parte de las murallas que protegían a la Ciudad Vieja. Otros sitios de interés son la fábrica donde el industrial Oscar Schindler salvó a cientos de judíos de la masacre nazi y, no muy lejos de allí, la casa natal de Karol Wojtyla, convertido mas tarde en el Papa Juan Pablo II
Torun
Nacida en el siglo X, Torun es una de las ciudades con mayor cantidad de monumentos históricos del norte de Europa. Las puertas fortificadas dispersas en torno a su centro histórico, recuerdan las fortificaciones construidas entre los siglos XIII y XV para defender la ciudad. Una de las torres fortificadas llama la atención por estar inclinada desde hace siglos, casi como si estuviese lista para caer. Igual de famosa es la Torre Letrina, que en el pasado perteneciera al Castillo de los Caballeros Teutones que dominaron la ciudad. El Ayuntamiento de Torun construido entre 1391 y 1399 es una inmensa y ornamentada construcción de ladrillo rematada por una gran torre. La Catedral Basílica de San Juan Bautista y San Juan Evangelista construida en el siglo XIV, es la mayor iglesia de la ciudad. Una antigua casa gótica del centro de Torun, recuerda el sitio donde viviera el genial científico Nicolás Copérnico.
Polonia se encuentra convenientemente conectada con el mundo mediante numerosas rutas aéreas. También, es posible acceder a través de los pasos fronterizos terrestres, ya sea mediante automóvil o a bordo de los buses internacionales. La tarifa de los trenes que viajan a Polonia es relativamente cara, pero se compensan con un servicio eficiente y cómodo, que además evitas hacer frente a las rutas nevadas en tiempos invernales. La última opción es tomar los ferrys que cubren las rutas del Báltico con el Reino Unido y los países escandinavos.
Las distancias cortas entre las principales localidades polacas hacen innecesario el uso de vuelos internos salvo que se atraviese una emergencia. Para ello es más útil tomar algunos de los trenes u ómnibus que cubren el territorio de Polonia.
Alquilar un auto es una opción barata, aunque la presencia de bandas dedicadas al robo de carros obliga a tomar precauciones y contratar seguros adecuados. Los conductores polacos suelen ser algo temperamentales y su grado de civismo no alcanza al de sus pares alemanes o austriacos.

Bigos
El Bigos es el plato nacional de Polonia. Nació como una comida de cazadores, pero su sabor y sencillez la convirtieron en parte de la dieta cotidiana de los polacos. Se prepara con col agria (fermentada en sal hasta que adquiere un sabor agrio), trozos de carne, embutidos (por lo general salchicha polaca o “Kielbasa”), hongos secos y ciruelas pasas. La receta mas tradicional del Bigos consiste en cocer la mezcla y rociarla con vino dulce o miel para que no pierda humectación. (Tips: un Bigos bien preparado incluye ingredientes frescos y una cocción lenta. A veces, los menores Bigos proceden de cocinas particulares)
Żurek
Esta sopa cuyo consumo se ha extendido en todo el mundo eslavo, es una excelente herramienta para espantar al frío durante los inviernos polacos. Se prepara a partir de la cocción de un caldo de harina de centeno, dentro del cual se colocan trozos de salchicha, carne de cerdo, panceta y papas. Saborizadas con sal, pimienta y otras especias, se logra un plato de sabor ácido, un poco amargo y de gran poder proteico. Se la sirve con una rodaja de pan de centeno. (Tips: para los estómagos poco acostumbrados, el Żurek puede resultar un poco indigesto. Se recomienda comer cantidades moderadas)
Czernina
Los amantes de la comida con ingredientes exóticos, hallaran en la sopa Czernina un plato fascinante. Es preparada con sangre de pato, que es agregada a un caldo condimentado con azúcar y vinagre. El componente sólido de la sopa suele hacerse con fideos, ciruelas pasas y papas. Quienes la probaron, afirman que se trata de una exquisita preparación ideal como colación o comida ligera. (Tips: los niños polacos toman esta sopa y al llegar a adultos ya han incorporado su sabor de manera que siempre le recomendaran que tome un plato de Czernina. Para algunos extranjeros, su sabor y la idea de estar tomando una receta con sangre animal desalientan su ingesta)
Pieróg
La pasta polaca tiene su representante más típico en el Pieróg. Se elabora a partir de una masa de harina de trigo, que es usada para preparar una especie de ravioles grandes, dentro de los cuales se colocan distintas variedades de relleno. Los más populares son los de Saukeraut (chucrut de col agria polaco), carne, puré de papa, huevo duro o queso. Antes de ser fritos, se los unta con manteca para que tomen un color dorado. La otras opción es hervirlos ligeramente en agua con sal y luego freírlos. Los Pieróg se sirven con una cobertura de crema ácida.
Bebidas típicas
Vodka
Como otros países del norte europeo, los polacos han adoptado el vodka como bebida blanca tradicional. Sus marcas más tradicionales son la Zubrówka y la Wyborowa. El vodka se produce a partir de la fermentación de granos molidos de centeno, trigo, remolacha o papa, que una vez destilados, producen una bebida rica en alcohol en una gradación que va del 30 al 50%. Se lo bebe directamente y preferentemente de un solo trago. En Polonia, es usual que el vodka sea acompañado con porciones de arenque y pepinos en salmuera. Los polacos suelen tomar algunas variedades de vodka tales como el Tarniowka, hecho a base de endrinas y ciruelas, el Sliwowica, con ciruelas pasas y el Pieprzowka, condimentado con pimienta blanca molida. (Tips: una de las costumbres más modernas en Polonia es beber el vodka e inmediatamente un trago de gaseosa a jugo)
Cerveza
Tal es el fanatismo que despierta la cerveza en los polacos, que en 1990 un humorista local llamado Janusz Rewinski fundo en 1991 el Polska Partia Przyjaciół Piwa (Partido de los Amantes de la Cerveza de Polonia). En los comicios de 1991, el PPPP obtuvo 16 de los 460 puestos legislativos en juego. Mas allá del humor, los habitantes de Polonia beben grandes cantidades de cerveza y gustan de tomar las variedades rubias fuertes, que se sirven frías en vasos de medio litro de capacidad.
El Bigos es el plato nacional de Polonia”
Tips
• Los ciudadanos de la Unión Europa, EEUU, Australia, Nueva Zelanda y Brunei no necesitan visado para entrar al país.
• El sistema eléctrico es de 220 V y 50 HZ.
• El saludo mas usual entre los polacos es el apretón de manos. Las demostraciones de afecto más cercanas se preservan para los más íntimos.
• En Polonia actúan algunas bandas criminales dedicadas al robo de autos y el asalto de turistas. Aunque los casos reportados son poco numerosos, conviene tomar precauciones en zonas marginales.
• La propina usual es el 10% de la cuenta.
• No existen riesgos significativos para los seres humanos, salvo por el peligro de hipotermia en tiempos de grandes nevadas.
• La sociedad polaca está regida en su mayoría por las costumbres católicas. Si bien son en extremo tolerantes con la diversidad, suelen defender con coraje su religión y tradiciones ante los comentarios negativos o las burlas contra el cristianismo.
• Al entrar a las casas polacas puede que se le pida que deje sus zapatos en el umbral.
• La comida polaca consta de por lo menos una entrada, un plato principal y postre, de manera que siempre es bueno regular el apetito para honrar a su anfitrión comiendo todo lo que se le sirve. Dejar el plato reluciente es signo de que le ha gustado la comida.
• Los mayores, las mujeres y los niños son objeto de gran respeto. En los transportes públicos, es la norma cederles el asiento. Si no lo hace, los polacos presentes lo estimularán a cumplir con las reglas.
• En Polonia se puede estacionar en las veredas, siempre que se deje una distancia de un metro para que pasen los peatones.
Curiosidades
• Además de ser un compositor consumado pianista, al polaco Josef Hofmann se le atribuye la invención del limpiaparabrisas y el clip de papeles.
• A diferencia de otros países donde el papel higiénico es de tisú, en Polonia se fabrica con papel crepé.
• Al sur de Polonia, cerca de los poblados de Wieliczka y Bochnia, se encuentran unas minas de sal de curiosa fama. Por mas de 500 años, los pobladores locales han tallado increíblemente bellas estatuas, altares y habitaciones en las paredes de sal.
• En la ciudad de Niepokalanow, existe un cuerpo de bomberos que desde hace 75 está integrado exclusivamente por frailes de un convento local.
• En la ciudad de Swiebodzin, se inauguró en 2010 la mayor estatua de Cristo del mundo. Tiene 58 metros de altura y la distancia entre sus brazos abiertos es de 24 metros.
• Cuando la científica polaca Marie Curie descubrió el elemento químico número 84 decidió llamarlo polonio en honor a su patria natal.
• En Navidad, por tradición se preparan 12 platos diferentes, de los cuales ninguno debe tener carne como ingrediente.